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miércoles, mayo 30, 2007

Carrera científica y financiación de proyectos

La siguiente entrada que publico ha aparecido en el periódico El País, firmada por Jesús Ávila a fecha 30 de mayo de 2007, y está accesible en la red vía este enlace. Sobre ella, me he permitido incluir mi opinión de manera que complete su punto de vista con el mío.

"La historia que voy a contar es la de muchos científicos que trabajan en el área de la biomedicina. Empecemos con un estudiante que tiene afición e interés por aprender. Es obvio que cuanto mejor sea la enseñanza que recibe, más preparado va a estar para empezar su carrera científica. Para ello es importante que sus profesores estén motivados y no frustrados. Si se dan estas circunstancias positivas y termina correctamente su licenciatura, continuando con su interés, el estudiante hará una tesis doctoral."


Bien, este primer párrafo es aplicable a cualquier tipo de carrera universitaria. Sin embargo, no sólo es necesario contar con la motivación, la preparación o el interés de sus docentes (el interés del alumno en este caso se da por supuesto si realmente quiere hacer carrera, tanto en la investigación como casi en cualquier ámbito de la vida). Sin embargo, el alumno depende irremisiblemente de terceros. Estos terceros son los profesores que, en realidad, deberían actuar también como maestros y orientadores, explicando con detalle al alumnado las distintas posibilidades que se le ofrecen y, lógicamente entre ellas, la investigación. Una opción, por cierto, bastante dura y en general, muy mal remunerada e inestable, como ya expuse en una entrada anterior. Por ello, es necesario que el interés que se ha despertado en ese alumno pueda tener continuidad y sepa hacia dónde focalizarlo. Como digo, es vital el trabajo del profesorado en temas de orientación laboral. Los profesionales que ejercen como orientadores creo, por desgracia, que aún no son mayoría, aunque haberlos haylos, y muy buenos.


"Igualmente, el lugar de realización de la tesis será mejor cuantos más medios existan en el laboratorio, mejor ambiente encuentre, y mejores y más motivados tutores tenga."

Como en todo, nos guste o no, el poder económico suele imponer sus reglas. Dependiendo de la rama de investigación en la que esté una persona, resultará vital disponer de determinados medios que faciliten su labor tales como instrumentación, equipos, etc., que le permitan formar sus propios modelos estadísticos, confrontarlos a otros modelos existentes, implementar prototipos y sacar conclusiones de primera mano sin depender de otros así como de la burocracia que ello implica. Lógicamente, el ambiente de trabajo que encuentre ese alumno favorecerá la calidad de la investigación realizada. Tener buenos tutores es clave para poder aprender de su experiencia al tiempo que ambos (AMBOS, profesor y alumno), siguen formándose y aprendiendo el uno del otro. De hecho, en determinadas especialidades, la calidad del grupo humano de trabajo puede compensar con creces el déficit en infraestructuras. ¡Ah!, pero no siempre esto es así, y menos en una época en la que las reglas que ahora mismo parecen imperar en el juego de la carrera investigadora van más orientadas a la cantidad que a la calidad. Hay fiebre por publicar cualquier cosa, sea lo que sea, con tal de agrandar un poco más tu currículum. Sí, TU currículum, porque por desgracia acaece que entre grupos de investigación de un mismo departamento, o incluso entre personas de un mismo grupo puedan surgir las envidias y los egoismos que podrían desembocar en obstaculizar el trabajo del vecino, anteponer la individualidad al trabajo colectivo, y degenerar en un escenario de investigación propio del siglo XVIII o siglo XIX, en la que la figura del sabio como trabajador solitario era algo bastante frecuente.


"Si todo le va bien irá al extranjero o a otro laboratorio en España a completar su formación. Si la formación es exitosa y publica mucho y bien en revistas científicas de alto impacto, el sistema le recibirá entusiasmado a su vuelta y le pondrán en todo tipo de comités de evaluación para subvencionar, o no, proyectos."

Por suerte, cada vez hay más programas que facilitan la movilidad entre investigadores. El problema no suele ser tanto el ir, como luego el volver. No es excesivamente complicado salir fuera, aunque no tiene que ser a Harvard necesariamente. Pero hay otras muchas instituciones que permitirán al investigador adquirir nuevas destrezas y aprender nuevas filosofías de trabajo. Normalmente, salvo excepciones, habrá hecho un salto de calidad. Digo normalmente, porque también es cierto que hay algunas instituciones foráneas que no se preocupan de los investigadores y colegas que le llegan para realizar una estancia. Al contrario, incluso pueden limitarse a "cederle" una mesa de trabajo y poco más. Le saludan el primer día que llegó, y el día antes de irse lo despiden cortésmente dándole como recompensa un "papelito" que certifique el paso de tal colega por allí. Que sí, que no es lo normal. Que lo estoy poniendo muy negro. Pero también el artículo en el que me baso lo pone todo de rositas (al menos hasta esta parte, para extraer las conclusiones que saca Jesús Ávila, como ahora se verá). La virtud lógicamente está en el justo medio. Lo normal es que el investigador que haga una estancia en el extranjero se enriquezca en mayor o menor medida, y consiga realizar algún trabajo digno de publicación (no tienen que ser docenas, creo que se podrá sentir satisfecho en la mayoría de los casos si su estancia allí se ve coronada con una publicación). A cambio, habrá aprendido cómo trabajan otros colegas, qué intereses tienen, qué investigan, etc. Todo esto le dará una mayor experiencia al investigador que luego, podrá servirle para su futura carrera.


"Como llega lleno de éxitos y buscando la mayor excelencia, cuando compara lo que realizó en Harvard, por ejemplo, y lo que se realiza aquí, juzga lo endógeno muy negativamente en los comités en donde está, dejando a muchos grupos sin subvencionar. (El último año, en el área de biomedicina, el Plan Nacional sólo concedió un tercio de los proyectos solicitados). Por otra parte, como el científico de nuestra historia mantiene su excelente currículo (CV), obtenido fuera, no tiene problema para ser financiado."

En este caso, debo estar totalmente de acuerdo. En general, los que realizan tareas de evaluación son los que tienen un mejor currículum. Si tu currículum es brillante, en parte porque vienes de hacer estancias en el extranjero, en lugares de prestigio volcados en el I+D con gran cantidad de medios y ayudados enormemente por empresas privadas que promueven todo el sistema investigador, lógicamente cuando llegas a España chocas con una realidad diferente. Una realidad en la que muy pocas empresas apoyan el I+D como tal, muy pocas colaboran con las universidades, y por tanto, el trabajo de investigación que se hace en la mayoría de ellas tiene más posibilidades de ser más pobre, en parte por la falta de ayudas e incentivos, o por la desconfianza de una sociedad que en general, pueda valorar más las ventajas inmediatas sobre las ventajas a medio y largo plazo. Porque, es cierto, que la investigación puede terminar de dos maneras totalmente contrapuestas que no siempre es posible predecir a priori: la obtención de buenos resultados que puedan en el futuro ser aprovechados, bien como base para construir nuevas ideas, o bien como producto final de probada utilidad; pero también puede ser que el resultado de la investigación sea infructuoso: tras varios años dedicado a algo, la conclusión que se saque sea que ese no es el camino, que hay que descartar tirar por ahí, y por tanto alertar al resto de la comunidad científica para que no pierda tiempo y dinero en ese camino, y piensen en opciones alternativas para llegar a una buena solución. Por desgracia, este segundo conjunto de resultados no suele gozar de ninguna popularidad y, unido al sistema que se ha montado en la actualidad que, como he dicho, hace primar más la cantidad de artículos sobre la calidad para poder escalar lo más rápido posible en la jerarquía de una carrera científica, puede conllevar a que, en la mayoría de los casos, un grupo no quiera acometer una tarea que pueda considerarse "arriesgada", aunque potencialmente beneficiosa, para no ver perdidos 'x' años de trabajo sin que luego uno pueda justificar ningún mérito en su currículum a lo largo de ese tiempo.


"Pero con el tiempo su relación con sus anteriores y foráneos jefes disminuye, su labor fuera de Harvard se hace más difícil y sus publicaciones científicas y CV empeoran en lo que respecta a impactos, aunque esté bien hecho. Pasados unos años, cuando su CV es analizado por los nuevos y triunfantes investigadores recién incorporados al sistema, es juzgado negativamente, pues no tiene el impacto necesario. Como consecuencia se queda sin subvención, sólo le queda enseñar, si da clases, o leer el periódico, si no las da. Enseña sin motivación, y no tiene ganas de hacer de tutor de nadie. Su carrera ha acabado."


¡Ah, amigo! Al final el sistema te engulle y, lo que antes te parecía mediocre y por tanto desechable, ahora quieres que parezca digno y por tanto subvencionable. Hay que ser justos y evaluar de acuerdo a las realidades específicas de cada país. No puedes evaluar los resultados que se obtienen en España (por ejemplo, que no somos el sumun de la ciencia en la actualidad, aunque sin desmerecer en absoluto el trabajo de los grandísimos profesionales que existen), si sólo tienes en mente el modelo americano y las grandes financiaciones que hay allí. No es la misma realidad, por lo que resulta meritorio lo que se pueda desarrollar aquí en España a pesar de que las condiciones que se tienen no sean las mejores, ni que la empresa esté tan involucrada en el I+D como lo pueda estar en Japón o EEUU. Recuerda de donde vienes, analiza la situación específica de tu país, y a partir de ahí, intenta poner un rasero justo y razonable a las realidades específicas que se viven. Del correcto criterio que se escoja depende la supervivencia de pequeños grupos de investigación que luchan por abrirse un hueco y por intentar llamar la atención de otras instituciones, públicas o privadas, que quieran financiarlos y colaborar en hacer algo decente. Lo peor de todo es que, si al final ocurre lo que indica Jesús Ávila en su artículo, la comunidad docente universitaria puede estar formada en su mayor parte por profesores desmotivados que transmitirán esa frustración a sus alumnos, los cuales enterrarán sus deseos investigadores, se caerán de la nube al ver que es radicalmente distinto el mundo de la investigación que ellos imaginan con el mundo de la investigación real. Esto es, estaremos malogrando la próxima generación de científicos.


"Moraleja: es interesante cuidar y financiar en la prosperidad y en la adversidad, no es aconsejable cerrar las carreras científicas a los 50 años, cuando algunos se han incorporado a ellas como jefes de grupos a edades superiores a los 35 años. Es bueno tener galácticos, pero la cantera es esencial. Denegar un proyecto más de tres veces seguidas a un investigador, estando en el límite de ser financiado las tres veces, trae como consecuencia que el departamento donde trabaja el investigador empiece una crisis.

Se ha pensado que un modo de recuperación para reflotar a nuestros investigadores de la historia puede ser asociarlos a redes de investigación, con otros investigadores. Bien llevado, ésta podría ser una solución. Existen otras como la posibilidad de que exista más de un tipo de carrera científica, como por ejemplo desarrollar, en algunos casos, una mayor dedicación al desarrollo de técnicas esenciales.

Sobre éstas u otras soluciones se debería hablar más, y no sólo hablar inespecíficamente de excelencia, algo que obviamente es esencial y por lo tanto no es discutible. Lo obvio no se discute. Por otra parte, no es excelente todo lo que reluce. En resumen, hay que recordar que la existencia de excelentes científicos se facilita por la existencia de una masa crítica de buenos y motivados profesionales, que constituyen la cantera.

Dado que el Gobierno indica que tiene más medios para investigación, habrá que pedirle que dedique algunos a la ciencia base, a la cantera."


Sólo decir que estoy de acuerdo con esta última parte, que hay que involucrarse más desde todos los estamentos para sacar el I+D adelante; y que en los puestos que requieran decisiones críticas de la que dependa la supervivencia o no de un grupo de investigación, hará falta tener un conocimiento más profundo del mismo más alla de la rentabilidad económica inmediata.


martes, mayo 22, 2007

Evolución de la enseñanza en España a través de un problema matemático

Hoy he recibido el siguiente correo electrónico en el que, con ironía al mismo tiempo que con dureza, se ilustra el descuido que está sufriendo la educación en los últimos tiempos. Lo cierto es que este tema merece reflexión aparte que, como en las anteriores entradas a este blog, pospongo a otra fecha en la que tenga más tiempo. Aún así, el contenido del correo es suficientemente ilustrativo y casi habla por sí solo, por lo que sí que podéis extraer por vuestra cuenta algunas conclusiones.

ENSEÑANZA DE 1960

Un campesino vende un saco de patatas por 1000 ptas.
Sus gastos de producción se elevan a 4/5 del precio de la venta
¿Cual es su beneficio?

ENSEÑANZA TRADICIONAL DE 1965

Un campesino vende un saco de patatas por 1000 ptas.
Sus gastos de producción se elevan a 4/5 del precio de venta, esto es a 800 ptas.
¿Cual es su beneficio?

ENSEÑANZA MODERNA DE 1970

Un campesino cambia un conjunto P de patatas por un conjunto M de monedas. El cardinal del conjunto M es igual a 1000 y cada elemento vale 1 pta. Dibuja 1000 puntos gordos que representen los elementos del conjunto M.
El conjunto F de los gastos de producción comprende 200 puntos gordos menos que el conjunto M. Representa el conjunto F como subconjunto del conjunto M, estudia cuál será su unión y su interseccción y da respuesta a la cuestión siguiente: ¿Cual es el cardinal del conjunto B de los beneficios? (Dibuje B con color rojo)

L.O.G.S.E

Un agricultor vende un saco de patatas por 1000 ptas.
Los gastos de producción se elevan a 800 ptas. y el beneficio es de 200 ptas.
Actividad: subraya la palabra "patata" y discute sobre ella con tu compañero.

LA PRÓXIMA REFORMA

El tio Ebaristo, lavriego, burges, latifundista, espanyol facista espekulador i intermediario es un kapitalista insolidario y centralista q sa enriquezio con 200 pelas albender espekulando un mogollon d patatas. Bibe al hoeste de madrid esplotando ha los magrevies. Lleba asus ijos a una esjuela de pago.
Analiza el testo, vusca las faltas desintasis, dortografia, de puntuacion y si no las bes no t traumatices q no psa nda. Escribe tono, politono o sonitono con la frase "QUE LISTO EL EBARISTO" y envia un sms a tus colejas komentando los avusos antidemocraticos dEbaristo i conbocando una manifa expontanea nseñal d protesta. Si bas a la manifa sortearan un buga guapeao.

P.D.: Perdonad las faltas ortográficas que abundan bajo el título "La Próxima Reforma". Está cogido de forma literal del correo.

domingo, mayo 20, 2007

Profesor de Universidad: Obstáculos por doquier

Con el mismo argumento que expuse ayer, esto es, sin tiempo de elaborar una entrada en condiciones, me veo obligado a hacer un "copy-paste" de otra dirección web. Sin embargo, estoy de acuerdo en lo que en ella se dice, y contribuyo a difundir (y denunciar) aún más lo que en ella se dice. En concreto, quiero recalcar las entradas que hacen referencia a la dificultad de acceder a un puesto de profesor universitario. Las historias las podéis ver desarrolladas en los siguientes enlaces:

http://ayudanteslou.blogspot.com/2006/02/profesor-de-universidad-una-carrera-de.html


http://ayudanteslou.blogspot.com/2006/02/profesor-de-universidad-una-carrera-de_26.html

Y a modo de resumen, cojo prestado el gráfico titulado "¿Quién ayuda a los ¡Ay!udantes?, del mismo blog, que a partir de ahora revisaré periódicamente, y cuya dirección he añadido en mi blog. Universidad_

sábado, marzo 31, 2007

Lo que debe tener claro cualquier alumno universitario

Uno de los blogs que suelo leer con atención es el de David Santo, lectura que desde aquí recomiendo y al que podéis acceder desde el lateral de este blog, en el enlace titulado "Gestionando el Conocimiento". Seguramente os resultará familiar a muchos de los que estudiasteis desde la etapa del colegio, ya que coincidió con nosotros allí, aunque estuviésemos separados por varios cursos académicos. Pues bien, entre otras ocupaciones, ahora está de profesor a tiempo parcial en la universidad y, desde la experiencia y con bastante tino, expone una lista pormenorizada de aspectos que le gustaría que tuviesen sus alumnos. La historia no tiene desperdicio y la podéis encontrar aquí. Universidad_

jueves, octubre 05, 2006

¿Lazos posibles ... o sólo probables?

Estoy convencido que mi desconocimiento en todos los aspectos me llevan a tener una concepción demasiado idealista del mundo de la investigación. Aún así, a pesar de poder ser una idea totalmente pueril, no me resisto a exponerla. Escucho siempre que la empresa, o al menos la mayoría de empresas españolas, no muy grandes (estoy descartando las multinacionales), no pueden permitirse invertir en I+D+i porque sus beneficios no son tan elevados como para poder abrir un departamento de ese estilo. A veces ocurre el caso que la empresa se arma de valor y abre un departamento, y a los pocos meses debe cerrarlo por escasa o nula rentabilidad. En el otro extremo tenemos a las universidades. ¿Qué mejor propaganda para una universidad que sus trabajos puedan ser explotados por empresas? Todo ello sin contar los beneficios económicos, así como las posibles becas y contratos que se pueden ofrecer a los recién egresados. Según este planteamiento (ya digo, puedo pecar de extremadamente simplista), las empresas pueden querer tener un sector I+D+i para estudiar mercados futuros, y las universidades necesitan de las empresas para hacer conocer su trabajo; por tanto, parece lógico que ambas se complementan y que podrían ir de la mano.

¿Por qué no hacer un puente entre ambos? No tiene sentido (a mi modesto entender), ofertar no digo ya proyectos fin de carrera, pero sí líneas de investigación, temáticas de tesis, que en su mayoría no estén avaladas por empresas. ¿No sería posible llegar a acuerdos que beneficiaran a ambos? Un acuerdo por el cual una empresa colabora con una universidad para la creación de líneas de investigación I+D: se becan o se ofertan contratos en prácticas a los alumnos implicados, tutorizados por sus correspondientes directores de tesis o tutores de proyecto, apoyados en el grupo que conforman, si no todo el departamento, sí al menos los profesores/investigadores que conformen una misma área de conocimiento, y revisada y aconsejada por la empresa, aprovechando su mejor conocimiento de mercado, además de financiada parcialmente, al menos en las primeras colaboraciones. Porque además, si una colaboración va bien, reporta beneficios de toda índole: se consiguen resultados y publicaciones para la universidad en cuestión, por lo que podrán tener más aval para pedir financiaciones públicas (de ahí que haya dicho antes que las empresas financiarían parcialmente las primeras colaboraciones). Por otra parte, se consigue formar adecuadamente a los alumnos en cuestión, se conoce su manera de trabajar (pudiendo tener su lugar de trabajo tanto en el laboratorio universitario como en la propia sede de la empresa), de manera que estos tendrían prioridad para ingresar en la empresa o para acometer un nuevo contrato con la universidad (esto debería ser discutido inicialmente, ya que las ilusiones de cada persona son diferentes). Por tanto la universidad gana currículum, gana prestigio, se forman buenos profesionales conocidos por la empresa y la universidad y además la empresa se beneficiaría en forma de patentes, etc, de los resultados obtenidos, de manera que tuviera un gran conocimiento de tecnologías futuras (o no tan futuras) que les permitieran explotarlas comercialmente. Universidad_

lunes, octubre 02, 2006

Mundos distintos, concepciones antagónicas

Si miramos textos científicos de hace 40 o 50 años, nos daremos cuenta de que muchas de las cosas que entonces se descubrían y se publicaban se están explotando hoy día. Seguramente se trata de algo sabido por todos, pero no deja de ser inquietante el influjo de la economía en casi todos los aspectos de la vida. Podríamos poner un ejemplo bastante cercano: el CD, que tan de moda lleva desde la década de los noventa, fue un invento que tuvo su concepción a finales de los años sesenta y patentado en 1970 por el físico James T. Russell, quién no estaba de acuerdo con la calidad ofrecida por el vinilo. Como el CD, casi cualquier aparatito tecnológico que disponemos ha sido comercializado bastantes años después de su concepción. La razón es simplemente la explotación comercial, el beneficio que buscan fundamentalmente las empresas. Algo que no es malo, pero que provoca que tengamos asegurado que durnate los próximos 40 años puedan surgir nuevos avances tecnológicos aun cuando toda la investigación mundial se detuviera. Quizás en la medicina esto no sea tan patente como en la tecnología, que es la temática que ocupa en este blog.... O quizás sí, ya que también hay grandes intereses económicos detrás de muchas de las empresas farmacológicas.

Comento todo esto ya que el desfase existente entre el punto en el que se encuentra la investigación y el punto en el que se encuentra la tecnología comercial es casi el mismo que el que mantienen universidades y centros de investigación con dichas empresas. Por ejemplo, UMTS casi es una tecnología aún incipiente entre los consumidores de la calle cuando en las universidades se tiene bastante avanzado el estudio de la cuarta generación de comunicaciones móviles e incluso por donde puede ir la quinta. ¿Por qué con un ordenador menos potente que un Spectrum de los años ochenta se tenía el control necesario para mandar hombres a La Luna a finales de los sesenta y principios de los setenta y sin embargo, desde 1972 en que los astronautas Cerman y Schmitt pasaron 73 horas cerca del Mar de la Tranquilidad no se ha vuelto a mandar a nadie? Detrás de la respuesta, nos guste o no, siempre se esconden intereses económicos.

De esta manera, se siguen haciendo cantidad de documentos científicos de gran calidad que no interesan explotar en un presente, y se posponen para un futuro inmediato. De esta manera, un número elevado y creciente de tales trabajos se van acumulando y esperando ser descubiertos. A ello unamos el sistema viciado que rodea el mundo de la investigación en el que se prima tener muchas publicaciones (cantidad) por encima de la calidad; sistema que valora por igual un letter de dos carillas que un trabajo de 50. Al menos en Europa, porque es cierto que ahí EEUU sí nos saca ventaja, y sí que valoran con distinto rasero al letter que al trabajo más extenso. Pero salvo esa excepción (y alguna que otra honrosa), el sistema está "corrupto", de manera que un investigador, un futuro profesor de universidad, etc., por intentar asegurar su plaza, se verá impulsado por el propio sistema a reinventarse a sí mismo, a autoplagiarse en muchas ocasiones, a hacer pequeñas diferencias banales en sus artículos, de manera que consiga acumular un número mayor de publicaciones. Esto no es ciencia como tal, o al menos como cualquier persona normal podría imaginársela. Se va perdiendo la esencia de la investigación, aquella en la que un grupo de personas se esforzaban en sacar algo de manera paciente y que, por desgracia, en la mayoría de las ocasiones no lo conseguían. Sin embargo, su trabajo, incluso cuando no fuese fructífero en los objetivos marcados, sí que tenía una gran validez: señalaban un camino por el cual era infructuoso seguir. Su trabajo es digno de ser reconocido. De los errores también se aprende (y más incluso que de los aciertos), por lo que puede verse terriblemente injusto dejar fuera a personas muy válidas que consiguen desarrollar buenos trabajos y que saben cooperar entre ellos, pero que tienen la desgracia de que su utilidad será la de que otras personas aprendan también de su experiencia y sepan a qué atenerse en situaciones parecidas. Bien al contrario, estos grupos no son vistos como creadores de beneficio (aparente) a corto plazo, y, por tanto, son rechazados, fundamentalmente en un ambiente empresarial, mucho más exigente en resultados para un futuro inmediato. Por todo ello, no nos debe extrañar si en la actualidad, un porcentaje bastante elevado de textos que se catalogan como científicos disten mucho de serlo, y sólo sirvan a su autor para aumentar su currículum y reforzar su posición.

Con todo esto, lo que pretendo comentar es la gran diferencia que hay entre el mundo empresarial y el mundo de la investigación. En el primero sólo valen los aciertos y aquello que genere beneficio de manera inmediata. El grupo de investigadores que antes comentaba que finalmente concluye que el camino escogido no es válido, no tiene cabida en este tipo de ambiente. Por otra parte, la empresa tiene como positivo su gran capacidad de selección, el ser capaz de apostar (en la mayoría de los casos) por productos de gran calado social. En sentido contrapuesto, muchas de las investigaciones que se realizan en la actualidad tanto en universidad como en centros de excelecia, son casi innecesarias y solo tienen el sentido de aumentar el currículum del investigador o grupo de investigación en cuestión. De ahí la cantidad de trabajos que quedan publicados año tras año, algunos (con contenido de calidad) esperando ser descubiertos, otros de poca relevancia, interfiriendo en el descubrimiento de los primeros y finalmente, trabajos que esperan que tecnologías más antiguas y peores terminen de ser explotadas económicamente para abrirse paso en el mercado, rezando porque cuando se decida apostar por ellos, no haya aparecido alguna otra idea mejor y más rentable que los deje eternamente en el olvido. El día que todo este maremagnum se termine casando, seguramente que la humanidad (o al menos el consumidor de a pie) lo terminará agradeciendo. Pero para ello, estoy convencido que empresa y universidad deben ir más de la mano, complementarse entre ellas y ofrecer al otro sus fortalezas inherentes.
Universidad_

martes, agosto 22, 2006

Arrancando el blog

Pues eso, esta será la primera toma de contacto con esto del blog. En ella contaré mis impresiones en temas en los que otros sabrán mucho más que yo. Impresiones que quizás no interesen a nadie. Perdonen cualquier tipo de error u omisión que pudiera haber en él, tanto a nivel técnico como en cuanto a presentación. Siempre que tenga tiempo iré actualizando el mismo y subsanando aquellos errores que vea.

Simplemente, y para entrar en materia, me gustaría comentar las diferencias que existen entre los artículos científicos que se publicaban allá por los años 60-70 (por ejemplo), frente a muchos de los actuales. Digo muchos, porque siempre hay honrosas excepciones. Pero es cierto que, bien por el propio sistema, bien porque hayan más personas intentando meter la cabeza en el mundillo de la investigación, los artículos científicos actuales suelen ser en muchas ocasiones, pequeñas modificaciones de otros ya existentes. Nada que ver con los extensos desarrollos y complejos estudios que se hacían antiguamente. Digo esto sólo porque quizás, tal y como está ahora mismo concebido el sistema, la cantidad de artículos no tiene que ir necesariamente en consonancia con la calidad de un grupo de investigación. Puede ser que un grupo con un único artículo (extenso) haya hecho un trabajo más profundo y de mayor impacto que otro con 10 artículos cortos. Pero claro, sin embargo, a la hora de conseguir financiaciones, fondos, ayudas, etc. la medición se hará en virtud de la cantidad de artículos, entre otros factores porque a veces puede ser complicado medir la calidad o el impacto si no es hasta pasado un período de tiempo razonable.

Puesto que de momento no parece encontrarse un sistema mejor para evaluar el rendimiento de un grupo de investigación, se seguirá mirando al número de publicaciones y de patentes y, por lo tanto, seguirán apareciendo artículos muy parecidos a los existentes y con ligeras modificaciones. Y casi todos estamos alimentando este sistema científico... o pseudocientífico.
Universidad_