miércoles, mayo 30, 2007

Carrera científica y financiación de proyectos

La siguiente entrada que publico ha aparecido en el periódico El País, firmada por Jesús Ávila a fecha 30 de mayo de 2007, y está accesible en la red vía este enlace. Sobre ella, me he permitido incluir mi opinión de manera que complete su punto de vista con el mío.

"La historia que voy a contar es la de muchos científicos que trabajan en el área de la biomedicina. Empecemos con un estudiante que tiene afición e interés por aprender. Es obvio que cuanto mejor sea la enseñanza que recibe, más preparado va a estar para empezar su carrera científica. Para ello es importante que sus profesores estén motivados y no frustrados. Si se dan estas circunstancias positivas y termina correctamente su licenciatura, continuando con su interés, el estudiante hará una tesis doctoral."


Bien, este primer párrafo es aplicable a cualquier tipo de carrera universitaria. Sin embargo, no sólo es necesario contar con la motivación, la preparación o el interés de sus docentes (el interés del alumno en este caso se da por supuesto si realmente quiere hacer carrera, tanto en la investigación como casi en cualquier ámbito de la vida). Sin embargo, el alumno depende irremisiblemente de terceros. Estos terceros son los profesores que, en realidad, deberían actuar también como maestros y orientadores, explicando con detalle al alumnado las distintas posibilidades que se le ofrecen y, lógicamente entre ellas, la investigación. Una opción, por cierto, bastante dura y en general, muy mal remunerada e inestable, como ya expuse en una entrada anterior. Por ello, es necesario que el interés que se ha despertado en ese alumno pueda tener continuidad y sepa hacia dónde focalizarlo. Como digo, es vital el trabajo del profesorado en temas de orientación laboral. Los profesionales que ejercen como orientadores creo, por desgracia, que aún no son mayoría, aunque haberlos haylos, y muy buenos.


"Igualmente, el lugar de realización de la tesis será mejor cuantos más medios existan en el laboratorio, mejor ambiente encuentre, y mejores y más motivados tutores tenga."

Como en todo, nos guste o no, el poder económico suele imponer sus reglas. Dependiendo de la rama de investigación en la que esté una persona, resultará vital disponer de determinados medios que faciliten su labor tales como instrumentación, equipos, etc., que le permitan formar sus propios modelos estadísticos, confrontarlos a otros modelos existentes, implementar prototipos y sacar conclusiones de primera mano sin depender de otros así como de la burocracia que ello implica. Lógicamente, el ambiente de trabajo que encuentre ese alumno favorecerá la calidad de la investigación realizada. Tener buenos tutores es clave para poder aprender de su experiencia al tiempo que ambos (AMBOS, profesor y alumno), siguen formándose y aprendiendo el uno del otro. De hecho, en determinadas especialidades, la calidad del grupo humano de trabajo puede compensar con creces el déficit en infraestructuras. ¡Ah!, pero no siempre esto es así, y menos en una época en la que las reglas que ahora mismo parecen imperar en el juego de la carrera investigadora van más orientadas a la cantidad que a la calidad. Hay fiebre por publicar cualquier cosa, sea lo que sea, con tal de agrandar un poco más tu currículum. Sí, TU currículum, porque por desgracia acaece que entre grupos de investigación de un mismo departamento, o incluso entre personas de un mismo grupo puedan surgir las envidias y los egoismos que podrían desembocar en obstaculizar el trabajo del vecino, anteponer la individualidad al trabajo colectivo, y degenerar en un escenario de investigación propio del siglo XVIII o siglo XIX, en la que la figura del sabio como trabajador solitario era algo bastante frecuente.


"Si todo le va bien irá al extranjero o a otro laboratorio en España a completar su formación. Si la formación es exitosa y publica mucho y bien en revistas científicas de alto impacto, el sistema le recibirá entusiasmado a su vuelta y le pondrán en todo tipo de comités de evaluación para subvencionar, o no, proyectos."

Por suerte, cada vez hay más programas que facilitan la movilidad entre investigadores. El problema no suele ser tanto el ir, como luego el volver. No es excesivamente complicado salir fuera, aunque no tiene que ser a Harvard necesariamente. Pero hay otras muchas instituciones que permitirán al investigador adquirir nuevas destrezas y aprender nuevas filosofías de trabajo. Normalmente, salvo excepciones, habrá hecho un salto de calidad. Digo normalmente, porque también es cierto que hay algunas instituciones foráneas que no se preocupan de los investigadores y colegas que le llegan para realizar una estancia. Al contrario, incluso pueden limitarse a "cederle" una mesa de trabajo y poco más. Le saludan el primer día que llegó, y el día antes de irse lo despiden cortésmente dándole como recompensa un "papelito" que certifique el paso de tal colega por allí. Que sí, que no es lo normal. Que lo estoy poniendo muy negro. Pero también el artículo en el que me baso lo pone todo de rositas (al menos hasta esta parte, para extraer las conclusiones que saca Jesús Ávila, como ahora se verá). La virtud lógicamente está en el justo medio. Lo normal es que el investigador que haga una estancia en el extranjero se enriquezca en mayor o menor medida, y consiga realizar algún trabajo digno de publicación (no tienen que ser docenas, creo que se podrá sentir satisfecho en la mayoría de los casos si su estancia allí se ve coronada con una publicación). A cambio, habrá aprendido cómo trabajan otros colegas, qué intereses tienen, qué investigan, etc. Todo esto le dará una mayor experiencia al investigador que luego, podrá servirle para su futura carrera.


"Como llega lleno de éxitos y buscando la mayor excelencia, cuando compara lo que realizó en Harvard, por ejemplo, y lo que se realiza aquí, juzga lo endógeno muy negativamente en los comités en donde está, dejando a muchos grupos sin subvencionar. (El último año, en el área de biomedicina, el Plan Nacional sólo concedió un tercio de los proyectos solicitados). Por otra parte, como el científico de nuestra historia mantiene su excelente currículo (CV), obtenido fuera, no tiene problema para ser financiado."

En este caso, debo estar totalmente de acuerdo. En general, los que realizan tareas de evaluación son los que tienen un mejor currículum. Si tu currículum es brillante, en parte porque vienes de hacer estancias en el extranjero, en lugares de prestigio volcados en el I+D con gran cantidad de medios y ayudados enormemente por empresas privadas que promueven todo el sistema investigador, lógicamente cuando llegas a España chocas con una realidad diferente. Una realidad en la que muy pocas empresas apoyan el I+D como tal, muy pocas colaboran con las universidades, y por tanto, el trabajo de investigación que se hace en la mayoría de ellas tiene más posibilidades de ser más pobre, en parte por la falta de ayudas e incentivos, o por la desconfianza de una sociedad que en general, pueda valorar más las ventajas inmediatas sobre las ventajas a medio y largo plazo. Porque, es cierto, que la investigación puede terminar de dos maneras totalmente contrapuestas que no siempre es posible predecir a priori: la obtención de buenos resultados que puedan en el futuro ser aprovechados, bien como base para construir nuevas ideas, o bien como producto final de probada utilidad; pero también puede ser que el resultado de la investigación sea infructuoso: tras varios años dedicado a algo, la conclusión que se saque sea que ese no es el camino, que hay que descartar tirar por ahí, y por tanto alertar al resto de la comunidad científica para que no pierda tiempo y dinero en ese camino, y piensen en opciones alternativas para llegar a una buena solución. Por desgracia, este segundo conjunto de resultados no suele gozar de ninguna popularidad y, unido al sistema que se ha montado en la actualidad que, como he dicho, hace primar más la cantidad de artículos sobre la calidad para poder escalar lo más rápido posible en la jerarquía de una carrera científica, puede conllevar a que, en la mayoría de los casos, un grupo no quiera acometer una tarea que pueda considerarse "arriesgada", aunque potencialmente beneficiosa, para no ver perdidos 'x' años de trabajo sin que luego uno pueda justificar ningún mérito en su currículum a lo largo de ese tiempo.


"Pero con el tiempo su relación con sus anteriores y foráneos jefes disminuye, su labor fuera de Harvard se hace más difícil y sus publicaciones científicas y CV empeoran en lo que respecta a impactos, aunque esté bien hecho. Pasados unos años, cuando su CV es analizado por los nuevos y triunfantes investigadores recién incorporados al sistema, es juzgado negativamente, pues no tiene el impacto necesario. Como consecuencia se queda sin subvención, sólo le queda enseñar, si da clases, o leer el periódico, si no las da. Enseña sin motivación, y no tiene ganas de hacer de tutor de nadie. Su carrera ha acabado."


¡Ah, amigo! Al final el sistema te engulle y, lo que antes te parecía mediocre y por tanto desechable, ahora quieres que parezca digno y por tanto subvencionable. Hay que ser justos y evaluar de acuerdo a las realidades específicas de cada país. No puedes evaluar los resultados que se obtienen en España (por ejemplo, que no somos el sumun de la ciencia en la actualidad, aunque sin desmerecer en absoluto el trabajo de los grandísimos profesionales que existen), si sólo tienes en mente el modelo americano y las grandes financiaciones que hay allí. No es la misma realidad, por lo que resulta meritorio lo que se pueda desarrollar aquí en España a pesar de que las condiciones que se tienen no sean las mejores, ni que la empresa esté tan involucrada en el I+D como lo pueda estar en Japón o EEUU. Recuerda de donde vienes, analiza la situación específica de tu país, y a partir de ahí, intenta poner un rasero justo y razonable a las realidades específicas que se viven. Del correcto criterio que se escoja depende la supervivencia de pequeños grupos de investigación que luchan por abrirse un hueco y por intentar llamar la atención de otras instituciones, públicas o privadas, que quieran financiarlos y colaborar en hacer algo decente. Lo peor de todo es que, si al final ocurre lo que indica Jesús Ávila en su artículo, la comunidad docente universitaria puede estar formada en su mayor parte por profesores desmotivados que transmitirán esa frustración a sus alumnos, los cuales enterrarán sus deseos investigadores, se caerán de la nube al ver que es radicalmente distinto el mundo de la investigación que ellos imaginan con el mundo de la investigación real. Esto es, estaremos malogrando la próxima generación de científicos.


"Moraleja: es interesante cuidar y financiar en la prosperidad y en la adversidad, no es aconsejable cerrar las carreras científicas a los 50 años, cuando algunos se han incorporado a ellas como jefes de grupos a edades superiores a los 35 años. Es bueno tener galácticos, pero la cantera es esencial. Denegar un proyecto más de tres veces seguidas a un investigador, estando en el límite de ser financiado las tres veces, trae como consecuencia que el departamento donde trabaja el investigador empiece una crisis.

Se ha pensado que un modo de recuperación para reflotar a nuestros investigadores de la historia puede ser asociarlos a redes de investigación, con otros investigadores. Bien llevado, ésta podría ser una solución. Existen otras como la posibilidad de que exista más de un tipo de carrera científica, como por ejemplo desarrollar, en algunos casos, una mayor dedicación al desarrollo de técnicas esenciales.

Sobre éstas u otras soluciones se debería hablar más, y no sólo hablar inespecíficamente de excelencia, algo que obviamente es esencial y por lo tanto no es discutible. Lo obvio no se discute. Por otra parte, no es excelente todo lo que reluce. En resumen, hay que recordar que la existencia de excelentes científicos se facilita por la existencia de una masa crítica de buenos y motivados profesionales, que constituyen la cantera.

Dado que el Gobierno indica que tiene más medios para investigación, habrá que pedirle que dedique algunos a la ciencia base, a la cantera."


Sólo decir que estoy de acuerdo con esta última parte, que hay que involucrarse más desde todos los estamentos para sacar el I+D adelante; y que en los puestos que requieran decisiones críticas de la que dependa la supervivencia o no de un grupo de investigación, hará falta tener un conocimiento más profundo del mismo más alla de la rentabilidad económica inmediata.


2 comentarios:

flo dijo...

Ufff por suerte mi carrera no tiene tesis final!

Gracias por pasar!!!

Besos

Navas dijo...

Bueno, más allá de que haya o no una tesina de licenciatura para finalizar la carrera, lo que se habla en esta entrada es de la tesis doctoral, que se realiza una vez has acabado unos estudios universitarios superiores (licenciatura, ingeniería o arquitectura) y has hecho los estudios de doctorado (al menos así está hasta el presente curso en España). El año que viene Dios dirá con la implantación del acuerdo Bolonia.